mini falda

Hace aproximadamente cincuenta años, salió por primera vez a la calle una mujer usando minifalda, fue la diseñadora británica Mary Quant, quien se atrevió a crear esta prenda de dimensiones mas cortas de lo usual; si en la actualidad en medio de tanto modernismo, globalización y temporalidad veloz de la moda, aún el mundo se escandaliza cuando se ve obligado a ser espectador de propuestas  diferentes e irreverentes, imagínense en aquella época, medio siglo atrás, la revolución a consecuencia de que una mujer apareciera luciendo mucha más piel de lo acostumbrado, y aunque ya la mítica diseñadora francesa Cocó Chanel en los años veinte había hecho lo suyo poniendo de moda entre las mujeres el uso del pantalón femenino -exclusivo para hombres en ese entonces-, la puesta en escena de la minifalda, fue objeto de todo tipo de reacciones, puesto que eran tiempos en que la mujer era muchísimo más conservadora a la hora de vestir, eran tiempos donde su rol se reducía a vivir en función de la figura masculina y el hogar.

la falda

Así pues, la creación de la minifalda a partir de la falda, significó rebeldía, libertad, emancipación. La ropa transmite,
comunica, en este caso la funcionalidad de la minifalda fue más allá de básicamente mostrar piel, el mensaje tomó una connotación de tipo social, donde la mujer estaba exigiendo de manera simbólica el ser tenida en cuenta.

La mujer del siglo XXI nunca antes ha tenido tanta libertad para ser y debe ser consciente de ello, libertad misma que le permite ser dueña de sí y cuyo dominio de esta se lo debe a mujeres que en su época causaron caos, conmoción, revolución; eran otros tiempos, la única manera de hacerse notar era con hechos contundentes y por supuesto a través del lenguaje de la moda, usando ropa de hombre, causando polémica con pequeñas faldas de 45 centímetros, de esta manera quizá ellas expresaban: «quiero tener poder de decisión». Tal vez hoy no es necesario que la mujer tome posiciones extremas en cuanto a moda se refiere, la fémina de hoy tiene el derecho y -diría yo- el deber de participación, está en capacidad de defender su autonomía desde su intelecto, goza de credibilidad y criterio para asumir retos, es una mujer empoderada y todo gracias en parte a valientes mujeres del siglo pasado que tuvieron la osadía de adelantarse en su tiempo.

Escrito por: Lina Montes