¿Qué son las mascarillas ‘egoístas’ y por qué no se recomienda su uso?

Las mascarillas son un producto sanitario que, junto a otros elementos de protección y medidas de higiene, nos permiten evitar exponernos y proteger a nuestro entorno de la contaminación con patógenos.

Debido a la pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus, el uso de ellas aumentó en todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los gobiernos alienten al público en general a usarlas donde haya “una transmisión generalizada y sea difícil el distanciamiento físico”.

Existen muchos tipos de mascarillas, pero las autoridades insisten en que la población corriente debería utilizar las higiénicas o quirúrgicas, tratando de evitar otras cuyo uso está recomendado en profesionales.

Últimamente se ha hablado mucho de la efectividad de un modelo de mascarilla en particular: la que tiene válvula.

¿Qué son las mascarillas ‘egoístas’ y por qué no se recomienda su uso?

La pregunta es, ¿por qué han generado tanta polémica? ¿Sirven o no estas mascarillas?

Son varias las mascarillas en el mercado que vienen con una válvula en el centro o en un costado (los modelos N95, FPP2 y FPP3 cuentan con ella).

Pero independientemente del modelo del que se trate y de qué porcentaje de partículas filtre cada una, ningún cubrebocas con válvula es efectivo en el contexto de una pandemia, advierten los expertos.

Esto se debe a que esta clase de mascarilla protege a quien la usa, pero no a los demás, dado que filtra las partículas del aire exterior cuando la persona inhala, pero permite el escape de partículas a través de la válvula cuando la persona exhala.

Es decir, si la persona que la usa está infectada, puede expulsar gotículas con el virus al exhalar, y poner en riesgo al resto de las personas.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y portavoz del Ministerio de Sanidad sobre la pandemia en España, Fernando Simón, tildó estos tipos de mascarillas como “egoístas”, precisamente por proteger solo a quien la lleva.

“El problema de la válvula es que el aire que exhala la persona que la lleva, lo concentra en un punto concreto. Eso puede hacer que alguien que esté expuesto a ese aire pueda infectarse”, explicó.

Dado que la protección funciona en un solo sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), advirtió no usarlas.

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Con información de El Tiempo.