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Técnica para resistirse a la comida chatarra.

Los antojos o la “debilidad” por la comida chatarra se deben a potentes reacciones fisiológicas, cuidadosa y estratégicamente fomentadas por los fabricantes.

Estas comidas se fabrican con las cantidades justas de azúcar, sal, grasa y otros productos químicos, de forma que el cerebro se habitúe a ellos y pida más.

La Universidad de Florida, considerando a todos estos esclavos de la comida, puso en práctica un estudio que le permitió descubrir un pequeño truco o técnica para resistirse a estas delicias que engordan, y así ser capaces de evitar el consumo de alimentos dañinos para nuestro organismo.

¿En qué consiste?

El método a poner en práctica es bastante sencillo, por lo que cualquier persona, independientemente de que sea adicto o no a la comida chatarra podría probarlo, y así disipar cualquier duda que tenga con respecto a la factibilidad del mecanismo.

La técnica consiste en aspirar o inhalar durante unos dos minutos o más el olor que despide la comida.

Por muy extraño o increíble que parezca, aunque el aroma inicialmente nos genera un hambre atroz, el estudio comprobó que al transcurrir al menos dos minutos aspirándolo, la ansiedad disminuye.

Los investigadores afirman que transcurridos los dos minutos expuestos al olor de la comida, el organismo activa una sensación de satisfacción o recompensa en el cerebro, equivalente a la que tendríamos si la hubiésemos comido.

Esto se traduce en que, aunque no hayamos probado un bocado, luego de ese tiempo nos sentiremos igual de satisfechos.

Para sustentar el estudio, los encargados de la iniciativa seleccionaron una cantina escolar que atiende en promedio a unos 900 niños:

Dejaron que emanara un olor penetrante a pizza recién horneada.

El resultado fue que luego del tiempo establecido para la prueba, la compra de este alimento descendió un 21,43%.

La prueba, también demostró que cuando se esparció un olor a manzana fresca, el consumo de pizza entre los estudiantes cayó un 36,96%; y con un olor neutro en el ambiente, el 36,54% eligió otra alternativa diferente a la comida chatarra.

En teoría, si nos exponemos al aroma seductor de la comida chatarra por más de dos minutos, terminaremos más que complacidos, por lo que ya no necesitaremos comerla, ni tendremos esa ansiedad perenne de sucumbir ante la tentación.

Sin embargo, hay quienes se mantienen escépticos ante este método y sienten que mientras más se expongan al olor a comida poco saludable o grasosa, mayor será su apetito y deseo de comerla, pero al final de cuentas, nada se pierde con probar…

Y tú, ¿estás dispuesto a hacer la prueba? ¿Serás capaz de resistirte al placer de comer?