Expertos recomiendan realizar cinco comidas al día en lugar de tres.

Este modelo consiste en un desayuno, una toma a media mañana, la comida, la merienda y la cena para conformar así una dieta equilibrada y variada.

Con esto se reduce la ansiedad, se llega con menos hambre a la siguiente comida, y después puede ayudarnos a adelgazar, ya que el balance energético.

Al comer lo justo y necesario y no de más por la ansiedad, acabará siendo positivo.

Se debería realizar tres comidas principales: desayuno, comida y cena.

Asimismo, la toma de 2 snacks a lo largo del día, a media mañana y a media tarde, según los horarios de cada persona y de la actividad física que se suela realizar.

Con snack se refiere a una toma de alimentos menor que en las comidas principales, siempre que se trate de productos saludables.

Por ejemplo, una fruta o un lácteo desnatado.

Fabiola Becerra, nutricionista de la Universidad Nacional de Colombia, explica que estas comidas intermedias las conocemos como mediasnueves, onces y refrigerios.

Dice que lo que se coma en estas horas no debe ser ni muy pequeño ni muy grande, sino que debe estar acorde con el estado nutricional de cada quien.

No es lo mismo un deportista que un niño, que una mujer gestante o que un adulto mayor. Deben ser comidas pequeñas y balanceadas.

Eso significa que están compuestas por un alimento que aporta proteína, energía en cantidades pequeñas y un alimento que aporte vitaminas y minerales. Por ejemplo: leche, una fruta y una galleta.

A su vez, la doctora Katherine García destaca que las ingestas frecuentes y controladas de comida son adecuadas en personas que tienen un comportamiento compulsivo hacia la comida, de cara a intentar evitar los atracones.

Los atracones consisten en ingestas incontroladas y sistemáticas de cantidades muy grandes de alimentos.

Eso sí, precisa que comer cada 3-4 horas nunca es algo absolutamente necesario y hay que respetar los ritmos biológicos de cada persona, que generalmente incluyen un largo período de ayuno nocturno.

Precisamente, como el cuerpo tiene unos horarios a los que está acostumbrado, a algunas personas les cuesta más comenzar a incluir estas comidas adicionales en su rutina.

La doctora Becerra explica que una forma fácil de hacerlo es comenzando poco a poco, poner, por ejemplo, una alarma que le recuerde que debe comer algo.

 

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