En el siglo XIX los científicos creían que los hombres eran más inteligentes que las mujeres.

Aseguraban sin vacilar: las mujeres poseen cerebros más pequeños que los hombres; por esto deben ser más inteligentes.

Hoy en día sabemos más: el tamaño del cerebro humano varía de acuerdo con el peso corporal.

El estudio de las matemáticas es quizá uno de los más complejos y existe la idea de que los hombres tienen mayor talento para ellas.

Los investigadores se han dedicado a averiguar qué tanta verdad hay en ello.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison analizaron los resultados de pruebas de habilidad matemática en diferentes países.

Revisando e interpretando los datos, pudieron concluir que, en las culturas donde existía mayor igualdad de oportunidades y trato entre ambos sexos, no había casi diferencia entre los resultados de pruebas matemáticas.

Para el estudio, se tomaron en cuenta 86 países, con diferentes costumbres culturales.

En el caso de los Estados Unidos, se demostró que existe una brecha que se ha ido cerrando.

Si en 1970 sólo una de cada 13 personas capaces de obtener 700 puntos en la prueba SAT antes de los 13 años era mujer, hoy la cifra es de 1 a 3.

Esto se debe a que las expectativas para ambos sexos se han ido igualando en las civilizaciones occidentales.

El rendimiento inferior de la mujer en décadas pasadas, se debía a un convencimiento cultural que afectaba la autoestima femenina.

Un caso diferente es el de Marruecos, país donde las pruebas demostraron una igualdad entre los resultados obtenidos por hombres y mujeres.

En este país musulmán, niños y niñas asisten a escuelas diferentes y, por lo tanto no existe presión ni competencia entre ambos sexos en la sala de clases.

Los resultados de la investigación de la Universidad de Wisconsin-Madison, concluyen que se trata de algo cultural y de igualdad de oportunidades.

Muchas niñas se convencen de que las matemáticas no es lo de ellas, ya que en estudios superiores las profesiones relacionadas suelen ser un campo dominado por los hombres.

Las hijas de madres con educación universitaria en el ámbito matemático, suelen rendir mejor y, ello no se debería a un talento genético, sino que a una mayor confianza.

Mientras más se trabaje en pos de la igualdad de oportunidades y trato, se podrá establecer realmente si es la cultura la culpable de la brecha cada vez menor en cuanto a las habilidades con los números.

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