ESTILO DE VIDA

Los restaurantes más curiosos del mundo

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Los restaurantes que te presentamos a continuación se destacan del común no precisamente por sus especialidades, sino por las prohibiciones o exigencias hacia sus consumidores, algunas exageradas, otras quizás un poco extravagante:

Restaurante Olivers de Valencia (España)

Es un restaurante sólo para desnudos.

En él está prohibido asistir vestido. Sólo puedes entrar y comer si estás desnudo.

De igual manera, para usar las instalaciones del predio, que incluyen un campo de golf, un hotel y departamentos de alquiler, hay que despojarse de toda prenda.

Restaurante Victoria & Albert’s del hotel Grand Floridian Resort & Spa

Prohibido entrar con niños… a pesar que está ubicado en Disney.

No permite la entrada de niños menores de 10 años desde julio de 2008.

Es que ellos quieren garantizar una total experiencia adulta.

El café Kashiwa Mystery en el sur de Japón

Prohibido comer lo que pides. Este es uno de los más raros y chistosos.

Antes de la catástrofe sólo se podía comer lo que el cliente que llegó antes de ti pidió.

Por ejemplo, si pides un helado, no te lo comes, lo pagas y te comes las papas fritas que pidió el que llegó antes de ti. La persona que ingrese luego de ti, se comerá el helado que pediste.

Restaurante Surry Hills en Australia

Prohibido dejar la comida.

Este restaurante de comida japonesa, ha impuesto una regla: los comensales que no terminan su comida, deben pagar una multa, además de tener prohibido su ingreso en el futuro.

Los que se portan bien y dejan el plato limpio, tienen un 30% de descuento. Está permitido dejar el wasabi.

El wasabi se emplea como condimento japonés, tiene un sabor extremadamente picante.

​Dans Le Noir (En la oscuridad) (Barcelona y París)

Propone comer a ciegas y evitar distracciones.

Para poder cumplir con esa premisa, la norma de la casa indica abandonar en el mostrador de entrada los relojes y los teléfonos celulares que puedan ofrecer un mínimo resplandor.

La idea es olvidarse del sentido de la vista y potenciar los otros cuatro sentidos: el gusto, el tacto, el olfato y el oído.

Los mozos también trabajan a ciegas, en un ambiente decididamente informal.

Eternidad, Truskavets (Ucrania)

El restaurante está diseñado como un gigantesco ataúd de 20 metros de largo, 6 metros de ancho y otros 6 metros de altura.

El interior presenta la réplica de una sala de velatorios, con coronas de flores, ataúdes abiertos y candelabros con velas.

El plato fetiche se denomina «Encontrémonos en el paraíso».

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