Lo que se sabe de las dos vacunas más avanzadas contra el COVID-19

Lo que se sabe de las dos vacunas más avanzadas contra el COVID-19.

Dos proyectos de vacuna, uno británico y el otro chino, demostraron ser seguros para los pacientes.

Produjeron una respuesta inmunitaria importante, según resultados de los ensayos clínicos publicados en la revista médica The Lancet.

Uno de los proyectos fue desarrollado por la Universidad de Oxford en asociación con AstraZeneca.

Y el otro en Wuhan (China) por investigadores de varios organismos con financiación del grupo de biotecnología CanSino Biologics.

Lo que se sabe de las dos vacunas más avanzadas contra el COVID-19

Los ensayos, sin embargo, están aún en una fase preliminar y se precisan pruebas sobre más participantes antes de su aplicación a gran escala en el combate a la pandemia.

El primero, desarrollado por la Universidad de Oxford en asociación con AstraZeneca, generó «una fuerte respuesta inmunitaria» en un ensayo con más de 1.000 pacientes.

El segundo, apoyado por Cansino Biologics, provocó una fuerte reacción de anticuerpos en otro ensayo en la mayoría de los aproximadamente 500 participantes, según la revista.

El segundo proyecto de vacuna fue realizado en Wuhan (China) por investigadores de varios organismos.

Entre ellos la Escuela militar de ciencias médicas, financiados por el grupo de biotecnología cotizado en bolsa en Hong Kong, CanSino Biologics.

«Si nuestra vacuna se revelara eficaz, es una prometedora opción, ya que este tipo de vacuna puede ser fabricada fácilmente a gran escala» comentó Sarah Gilbert, investigadora de la universidad de Oxford.

La vacuna de Oxford, como la de CanSino, están basadas en un adenavirus modificado, que no se replica, lo que las convierte en más seguras en especial para los pacientes más frágiles.

Ninguno de estos dos ensayos generó efectos indeseables graves. Los efectos secundarios más observados fueron fiebre, fatiga y dolor en el punto de inyección de la vacuna.

Ambas vacunas, la de Oxford como la de CanSino están basadas en adenovirus, del chimpancé la primera, humano para la segunda.

Una familia de – virus muy común que provoca especialmente resfríos. Fueron genéticamente modificados para producir la proteína del coronavirus Sars-CoV-2.

La idea es que el sistema inmunitario del paciente pueda luego «reconocer» si está realmente infectado.